Callejeando por las lindas y preciosas calles de Cádiz
miércoles, 2 de julio de 2014
El largo viaje fotográfico
Calvin Dexter
Hacer una foto es como emprender un viaje: para ello son necesarios un objetivo claro, una buena planificación, algo de perspectiva y ganas de arriesgarse y esperar lo inesperado. Solo así encuentra uno aquello que busca y descubre lo que ni imaginaba que existía: desde un recóndito lugar con una cocina de otro siglo hasta un lago de película, pasando por unas estatuas gigantes que actúan de fondo en una idílica postal infantil o un autorretrato maldito.
Y como los consejos siempre son bienvenidos antes de dar el primer paso en tierras desconocidas, durante el mes de junio en “Cómo la hice” hemos seguido indagando en el mundo de la edición digital con varios tutoriales.
Así, hemos explicado en distintas entregas algunos de los aspectos básicos y esenciales de Photoshop como el uso de la herramienta pincel, el equilibrio de color y las marcas de agua. Antes de dar la bienvenida a julio, echábamos también un vistazo a algunas de las herramientas de color que presenta el programa de Adobe.
Rembrandt
Ahora que tan de moda está esa cocina moderna que mezcla tradición y tecnología punta sazonándolo todo con mucha fanfarria, vale la pena recordar que en algunos sitios se siguen haciendo las cosas igual que en el siglo pasado. Lo explica Prabhu B. Doss con la pictórica foto que hizo de un viejo restaurante de 1943 en la India.

Foto: Prabhu B. Doss
Lago Patoka
Miles de veces se ha demostrado que incluso durante aquellos días grises y de luz triste que nos acompañan durante el invierno se pueden hacer buenas fotos. Vincent se empeñó en volver a casa con una buena captura durante uno de sus habituales paseos con la cámara en ristre. Dicho y hecho.

Foto: Vincent
Bailando con ballenas
Unos niños juegan alrededor de una fuente con dos estatuas de ballenas gigantes como telón de fondo. Un momento muy oportuno para sacar la cámara y empezar a disparar. Así lo hizo Eric Numass en aquel alegre rincón de Taiwán y su buen ojo tuvo una recompensa. Y eso que disparó con un iPhone 5 y no con su querida Leica.

Foto: Eric Numass
Hundido
La fotografía de cosas abandonadas no se limita a viejas fábricas, caserones o mansiones fantasmagóricas. También incluye a barcos medio hundidos en playas y ríos invadidos por el hielo. Dennis Becher capturó su instantánea en el río Elba, el más grande al norte de Alemania.

Foto: Dennis Becher
A través de la ventana
Peter Sawers obtuvo esta foto en 2009 durante un viaje que hizo por el norte de la India. Iba en tren desde Kalka a Shimla e hizo cientos de fotos con su recién comprada primera réflex digital. Esta imagen estuvo guardada en su ordenador durante mucho tiempo y al final se decidió a revisarla y darle una nueva vida.

Foto: Peter Sawers
Metamorfosis
Julia bautizó su foto como metamorfosis después de quedar fascinada por sus formas y texturas. Su intención era capturar toda aquella belleza natural antes de que la flor se convirtiera en una enorme bola púrpura.

Foto: Julia
Origen
Quienes hayan visto la película “Origen” se acordarán de sus espectaculares escenas, especialmente aquellas en las que la arquitectura se doblega a voluntad de los protagonistas. Luis Vásquez hizo en Santiago de Chile una toma que recuerda al film dirigido por Christopher Nolan e interpretado por Leonardo DiCaprio.

Foto: Luis Vásquez
La maldición
Nos cuenta Chris Rivera que la inspiración para esta foto –que hizo en su cocina- le vino de un tema de Jay-Z y Justin Timberlake. También explica que tiró de Photoshop para la recreación de las cenizas y las chispas.

Foto: Chris Rivera
Sorpresa
Jacek Szust hizo esta foto el pasado mes de mayo en Varsovia, durante el Día de Europa. Su intención era centrarse en conseguir un buen número de imágenes combinando el uso de distintas cámaras.

Foto: Jacek Szust
Tierra de fuego
Fue en Bakú, la capital de Azerbaiyán, donde Johannes Saal capturó una estampa que muestra los rascacielos de la ciudad y cómo ha cambiado el paisaje urbano en aquella zona. La privatización y los miles de millones del negocio del petróleo han provocado que la construcción se dispare.

Foto: Johannes Saal
lunes, 30 de junio de 2014
"Así pasan la mayor parte de sus días por un sueldo que no llega a los 70 euros al mes" Alfredo Casas
Foto: Alfredo Casas
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter
De origen colombiano, Alfredo Casas lleva tres años afincado en Barcelona y sus trabajos han ilustrado durante meses las páginas de El Periódico. Aunque también ha puesto su ojo en la fotografía comercial, en la actualidad se encuentra enfrascado en el proyecto “Basket Case of Hope” con el objetivo de documentar las condiciones de vida y laborales de los habitantes de Daca, considerada en varias ocasiones como la peor ciudad del mundo para vivir. Su intención es seguir profundizando en esta serie y mostrar al mundo entero lo que está sucediendo en la capital de Bangladés.
Alfredo Casas
“La primera vez que oí hablar de Bangladés fue en las clases de Geografía cuando cursaba cuarto de primaria. Libro de texto en mano, mi maestro intentaba darnos una rápida vuelta al mundo, lo cual ayudó a cultivar mi curiosidad por otros lugares y sus circunstancias. Nunca se borró de mi mente la imagen de un campesino que aparecía en aquellas páginas ni las duras condiciones en las que vivía debido a la pobreza y al clima del monzón.
Durante años casi no volví a escuchar de este país ni leer su nombre a menos que no fuera en las etiquetas de la ropa. Allí es donde muchas veces podías ver el texto ‘Made in Bangladesh’.
El 23 de abril del año pasado Bangladés volvió a aparecer en los medios y posiblemente en las conciencias de las personas. Un edificio lleno de talleres textiles había colapsado, dejando más de 1.380 muertos, 2.000 heridos y muchos desaparecidos. Era la peor tragedia de la industria textil y probablemente del país. Escuchar esta trágica noticia me hizo reflexionar hasta llegar a plantearme viajar allí para hacer un reportaje.
Mi intención no era solo ir allí y cubrir los hechos de aquella catástrofe; quería profundizar más, y por ello decidí centrar mi atención en Daca, una macrourbe de 15 millones de habitantes elegida año tras año por The Economist como una de las peores ciudades para vivir del mundo. También es el lugar en el que vivían la mayoría de las víctimas de la tragedia. Así pues, documentar los quehaceres de sus habitantes era una buena manera de comprender mejor en qué situación vivían.
Las condiciones de esta ciudad son arduas para el día a día. La contaminación y la falta de infraestructuras marcan el ritmo de un lugar colorido y frenético en el cual puedes sentirte agobiado o muy a gusto dependiendo del momento.
En Bangladés hay alrededor de cuatro millones de personas trabajando en la industria textil y en oficios relacionados con ella. La mayoría de empresas confeccionan allí porque es el lugar donde se paga el sueldo más bajo del sector. Por ésta y otras razones, Daca rebosa talleres textiles por todos sus rincones. No es raro oír el sonido de las máquinas de coser al caminar.
"En Bangladés hay cuatro millones de personas trabajando en la industria textil. La mayoría de empresas confeccionan allí porque es donde se paga el sueldo más bajo del sector"
Esta fotografía la hice en un momento de curiosidad. Me encontraba con mi compañero en medio de uno de los barrios más antiguos de la ciudad y decidimos explorar algunos edificios. En este barrio en particular encontramos a una familia que nos recibió amablemente ofreciéndonos te y fruta. Los bangladesíes son muy amables y suelen recibirte con cordialidad.
En este mismo edificio en el que residían familias también había talleres textiles en los que varios chicos viven y trabajan. No es raro que los trabajadores, especialmente los más jóvenes, vivan en su mismo espacio de trabajo.
Vi a estos dos chicos trabajando con esa pared azul de fondo y supe que era una imagen importante. Pese a ser una foto que llama la atención estéticamente, creo que es más importante lo que transmite y lo que muestra: cómo muchos de estos trabajadores pasan la mayor parte de sus días por un sueldo que no llega a los 70 euros al mes.
En el segundo capítulo de mi proyecto pienso volver a Bangladés para documentar las áreas rurales y los problemas que llevan a que una media de un millón de personas emigre cada año a la ciudad para trabajar en la industria textil, en las contaminantes fábricas de ladrillo o en las tóxicas industrias del cuero.
Mi objetivo con este proyecto es retratar las duras condiciones y circunstancias de un lugar como Bangladés, pero sin dejar de lado la fe y la esperanza que vi en muchos de sus ciudadanos, que cada día luchan con ilusión por una vida mejor.
Es por esto que he llamado al proyecto ‘Basket Case of Hope' [‘un caso perdido de esperanza’] para contradecir las palabras del ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, que un día se refirió a Bangladés como un ‘basket case of disaster' [‘un caso perdido de desastres’]. Él veía aquel lugar como un caos desastroso. Yo lo veo como un caos con mucha esperanza.
jueves, 26 de junio de 2014
Cómo hacer un Time-Lapse: antes de empezar
-Limpek-
Diego Liarte
Viendo que muchos de vosotros nos habéis pedido que os enseñemos a hacer Time-Lapses, hemos decidido lanzar un especial en el que primeramente os daremos las pautas previas para hacer las fotografías, y en la segunda parte os enseñaremos a montarlo en el ordenador para conseguir un vídeo.
Para empezar, ¿qué es un Time-Lapse? Pues bien, un Time-Lapse es una secuencia de fotografías tomadas cada cierto tiempo que luego se unen para montar un vídeo dando la sensación de cámara rápida.
Ten en cuenta que debes de ser paciente y intentarlo muchas veces para conseguir algo decente. Lo peor es lo aburrido que es el proceso de captación.
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